Jesús Velasco

Nutricionista Sevilla

Unidad de Medicina del Deporte

Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

Dietista Sevilla Jesús Velasco Hospital Cruz Roja Nutrición deportiva

Una de las tareas que suelo llevar a cabo en las consultas con mis pacientes es la lectura de los etiquetados de aquellos alimentos que suelen consumir más a menudo, para así poder clasificarlos en sanos o insanos, o incluso llegar a pautar un consumo más habitual u ocasional de ellos en sus planes alimenticios.

Saber lo que comemos es importante para conocer como nos alimentamos y por tanto entender cómo nos estamos nutriendo y qué consecuencias pueden llegar a tener sobre nuestra salud o conducta alimentaria.

Es por lo que en este articulo nos vamos a centrar en el Glutamato Monosódico, para mí uno de los componentes que más suelo encontrar en las cestas de la compra, debido a que suele estar añadido en salsas, patatas fritas, bollerías, sopas, productos cárnicos, sazonadores, etc.

Aunque es cierto que este componente se puede encontrar naturalmente presente en algunos alimentos, hoy nos centraremos en particular en el añadido que encontramos en productos ultra procesados y/o elaborados.

¿Qué es el glutamato monosódico?

Es un aditivo que se utiliza principalmente como potenciador del sabor, dando sensación de mayor palatabilidad en el consumo de los productos que lo contienen, lo que puede inducir a un consumo más descontrolado de estos productos tanto en la cantidad durante el momento, como en la conducta de volver a consumirlo a corto plazo.

Es decir, que la industria alimentaria lo utiliza para mejorar el sabor de sus productos y favorecer la venta y consumición de ellos.

¿Cómo puedo identificarlo en las etiquetas?  E-621

Los nombres, abreviaturas o nomenclaturas más habituales en los que podemos encontrarlos son ácido glutámico, extracto de levadura, proteína hidrolizada, GMS, MSG, caseinato o E-621.

¿Es seguro consumirlo? ¿Puedo tomarlo frecuentemente?

Aunque sea un aditivo seguro, no significa que sea saludable, por lo que se recomienda consumirlo lo menos posible, entrando a mi entender en una clasificación de consumo muy esporádico ya que su consumo habitual podría acostumbrar al paladar a sabores no convencionales y producir rechazos en sabores más habituales y presentes en alimentos sanos.

Aunque hasta la fecha sea una sustancia segura, se requiere de más estudios sobre ella y sobre la influencia a medio y largo plazo en nuestra salud y conducta alimentaria.

¿Cómo puedo evitarlo?

La mejor manera de evitarlo es llenar tu cesta de productos frescos y lo menos procesados posibles (verduras, frutas, legumbres, huevos y/o pescados). Para aquellos alimentos que no puedas comprar frescos, te recomiendo que no dejes de leer sus etiquetados.

Nutricionista Sevilla – Hospital Victoria Eugenia Cruz Roja

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