Ángeles Prada

Subdirectora de promoción e innovación sanitaria del Hospital Victoria Eugenia

El ejercicio es fundamental para la salud de todos, hombres y mujeres. La mujer por sus características anatómicas y por los sobreesfuerzos a los que se ve sometida por su sexo (embarazo y parto), requiere tener una especial atención sobre determinadas zonas corporales a la hora de la práctica deportiva.

El suelo pélvico es un grupo de músculos (periné), limitados por las nalgas, los muslos, y la pelvis, que proporcionan el sostén a toda la parte baja del abdomen: vejiga urinaria, útero o matriz e intestino delgado en su región más inferior.

Existen muchas causas que debilitan los músculos del suelo pélvico como el embarazo y el parto, el ejercicio físico inadecuado o el envejecimiento.

El embarazo y el parto constituyen la principal causa del debilitamiento. Cuando la mujer está embarazada, la presión intrabdominal aumenta a medida que el bebé aumenta de peso y tamaño, y así, el suelo pélvico debe realizar un esfuerzo mucho mayor. El riesgo de lesionar esta musculatura es mayor si se trata de niños de elevado peso al nacer o son partos prolongados, si ocurren desgarros durante el parto o si existe una recuperación postparto insuficiente o mal dirigida.

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En el embarazo es beneficioso practicar ejercicio para mantenerse en forma, pero si no hay costumbre y entrenamiento mínimo previo, no es el momento de iniciar ejercicios intensos. Antes de iniciar un programa de ejercicio físico hable con su médico especialista. Los motivos evidentes para no hacer ejercicio incluyen cualquier hemorragia genital o si tiene historia previa de parto prematuro. Si  no tiene enfermedades graves, puede hacer ejercicios suaves como caminar o nadar. La natación es un ejercicio muy bueno para las embarazadas, así como el ejercicio aeróbico suave, pasear o bailar. El ejercicio mejora el tono muscular, la capacidad ventilatoria pulmonar y la sensación de bienestar.

En la gestación es muy importante una buena hidratación durante y después del ejercicio al aire libre si las temperaturas son altas o hay un alto grado de humedad. La deshidratación es una complicación grave tanto para la madre como para el feto.

Las mujeres que son deportistas desde antes de su embarazo pueden mantener el mismo ritmo hasta el quinto mes de gestación si no hay riesgo de traumatismo abdominal y si no existe contraindicación por parte de su obstetra. No obstante, la capacidad respiratoria se limita durante la gestación por la ocupación de la cavidad abdominal que limita los movimientos respiratorios, también por la reducción de la tasa de glóbulos rojos y el aumento del peso materno. Estos cambios limitan poco a poco la capacidad física en relación con su situación antes de la gestación.

Los ejercicios violentos y el entrenamiento de alta competición no son aconsejables, así como los deportes que implican riesgo como esquiar, montar a caballo, deportes competitivos, gimnasia intensa, etc. El ejercicio muy intenso reduce la oxigenación fetal y puede interferir con  la nutrición y crecimiento del bebé. Cualquier hemorragia, aparición de contracciones y patología de la gestación obligan a suspender el ejercicio físico.

 

Ejercicios beneficiosos durante el embarazo, parto y postparto

Durante el embarazo es recomendable la realización de ejercicios aeróbicos, ya que estos producen grandes beneficios: movilización de gran cantidad de grupos musculares, menor probabilidad de contracturas musculares, activación de la circulación sanguínea en miembros inferiores, disminución del riesgo de desarrollar varices durante el embarazo, menor producción de edemas (hinchazón) en las piernas, aumenta el consumo de calorías  y produce sensación de bienestar.

Los ejercicios de preparación al parto nos ayudan a la vez a utilizar nuestros músculos para que sea más fácil la expulsión del bebé y lo mantengamos bien oxigenado durante su difícil paso por el canal del parto.

En el postparto, a las cuatro o seis semanas del parto, hay que comenzar a hacer ejercicio para recuperar el tono de la musculatura abdominal y fortalecer el suelo pélvico.

Fuera de la gestación, el deporte aumenta la presión intrabdominal y si no se equilibra con los correspondientes ejercicios para reforzar el suelo pélvico éste se debilita. Es frecuente encontrar incontinencia urinaria en deportistas cuya actividad deportiva sobrecarga el periné.

Otras causas de debilitamiento del suelo pélvico

Durante el envejecimiento de la mujer, al igual que sucede con el resto de los músculos del cuerpo, la musculatura del suelo pélvico se va atrofiando y ésto empeora con los cambios hormonales de la menopausia, perdiendo flexibilidad esta zona y apareciendo la incontinencia urinaria al realizar esfuerzos.

La tos o catarros crónicos, el estreñimiento crónico, el tabaquismo y la obesidad también afectan negativamente a los músculos del suelo pélvico.

Consecuencias

Las consecuencias de la debilitación de los músculos del suelo pélvico son:

  • Incontinencia urinaria de esfuerzo: ante cualquier esfuerzo abdominal repentino (toser, reír, bailar, saltar,….) se producen los temidos escapes de orina.
  • Los prolapsos: son descensos de la matriz (prolapso uterino), de la vejiga (cistocele) y/o del recto (rectocele), que cuando son de un grado menor pueden tratarse con terapias rehabilitadotas de la musculatura, y en cambio, los casos mas graves requieren intervención quirúrgica.
  • Disfunciones sexuales: disminución de la sensibilidad sexual de la mujer y experimentación de dolor durante el coito.

Recomendaciones y técnicas para el fortalecimiento del suelo pélvico

La solución es prevenir desde la juventud eliminando los factores cotidianos que pueden debilitar la musculatura como son retener orina mucho tiempo, vestir prendas muy ajustadas que compriman la zona, ganar peso rápidamente o bien ganar mucho peso y hay que realizar ejercicio de fortalecimiento y recuperación del suelo pélvico tras el parto.

Los tratamientos específicos de recuperación del suelo pélvico o ejercicios de Kegel consisten en la realización de contracciones activas y regulares de la musculatura del suelo pélvico sin contraer los músculos de las nalgas, abdominales, vientre ni muslos. Una vez que los hayamos aprendido los podemos realizar con regularidad asociándolos a alguna actividad cotidiana.

Hay otros ejercicios para la reeducación vesical, también existen tratamientos farmacológicos, técnicas de biofeed-back………            Una vez que hayamos  puesto a  tono los músculos del suelo pélvico hay que mantenerlos bien Se debe realizar ejercicios del suelo pélvico en todas las posiciones posibles y hemos de evitar retener mucho tiempo la orina y no debemos empujar con fuerza a la hora de vaciar la vejiga.

Mediante estas técnicas y consejos las mujeres podrán conseguir que el paso del tiempo y las circunstancias que nos afectan específicamente como el embarazo y el parto no nos creen los problemas derivados del debilitamiento del suelo pélvico manteniéndonos así con una mejor calidad de vida, sin estos problemas y pudiendo disfrutar mejor de nuestra  sexualidad.

Si lo desea, puede solicitar su cita médica con nuestros especialistas en Medicina Deportiva