Dr. Manuel Pereira

Podólogo, Fisioterapeuta, Osteópata C.O.

Director del Área de Biomecánica del Deporte del Hospital Victoria Eugenia de Sevilla

Determinados estudios afirman que el 10% de la población activa llega a padecer esta dolencia en algún momento de su vida

Desde la Unidad de Medicina del Deporte del Hospital Victoria Eugenia de Sevilla queremos lanzar un mensaje de prevención en la detección y tratamiento precoz de este tipo de lesiones, que no por comunes dejan de ser invalidantes cuando no se abordan por mano expertas.

La fascia es una estructura de tejido conectivo muy potente que envuelve todas las estructuras corporales. Da soporte, protección y forma al organismo. A nivel del pie abarca desde el calcáneo (hueso del talón) hasta la zona metatarsal (detrás justo de la base de los dedos) y entre sus múltiples funciones están las desde mantener el arco plantar y de absorber y devolver la energía que se produce cuando el pie impacta contra el suelo.

Una “-itis” en terminología clínica significa “inflamación de”, por tanto una fascitis plantar no es más que un proceso inflamatorio en la envuelta de los músculos de la planta del pie. Es importante reseñar que la fascia plantar es una estructura poco vascularizada por lo que su capacidad de inflamación es reducida. Ello hace que sea más apropiado hablar de fasciosis plantar (degeneración dolorosa de la fascia plantar) que de fascitis como tal. Determinados estudios afirman que el 10% de la población activa llega a padecer esta dolencia en algún momento de su vida.

Manuel Pererira Fisioterapeuta y osteópata Hospital Cruz Roja Sevilla
Dr. Manuel Pereira

 ¿Qué síntomas tiene?

Es muy significativo cuando los pacientes describen un dolor en la planta del pie principalmente matutino (primeros pasos del día) que mejora con la actividad conforme “calienta el pie” pero que con la bipedestación o marcha prolongada aumenta, principalmente tras parar un poco y volver a “arrancar en frío”.

Utilizo terminología propia de los pacientes para facilitar la comprensión de los síntomas. La sensación descrita es como de tener “el pie abierto”. Es un dolor a nivel de la planta del pie que cuando se describe puntualmente en el talón, podemos hablar de entesitis plantar (dolor en la inserción de la fascia plantar en el calcáneo) y cuando se describe de forma inespecífica en toda la zona plantar, se puede hablar de fascitis o fasciosis plantar. Suele doler más a lo largo del arco interno del pie por su estrecha relación con la afectación del flexor corto y largo del 1º dedo (dedo gordo) y el tibial posterior.

Prevenir fascitis plantar Fisioterapeuta Hospital Cruz Roja Sevilla

¿Qué diferencias hay entre fascitis plantar y espolón calcáneo?

A nivel de tratamiento muy pocas, ya que en ambas el objetivo es destensar la fascia plantar con las técnicas indicadas en la última pregunta. A nivel de diferencias en la clínica, muchas. El espolón calcáneo no es más que un hallazgo radiológico, un depósito excesivo y anómalo de calcio a nivel del calcáneo que nos indica un exceso de tensión de la fascia plantar en su inserción al hueso.

El espolón calcáneo NO ES CAUSANTE DE DOLOR, sólo es un signo de que en esa zona existen excesivas fuerzas de tracción. Vulgarmente se dice que “el pico de hueso pincha al músculo y por eso duele”, pero de ser cierto, también podríamos pincharnos con nuestras propias costillas o cualquiera de los 206 huesos que componen el esqueleto humano. Podemos encontrar espolones calcáneos enormes que no han dolido jamás y fasciosis plantares sin espolón muy invalidantes y dolorosas. También puede haber espolones en otras localizaciones del pie con diferentes nombres, aunque la más conocida comúnmente es el espolón calcáneo.

¿Cómo solucionar la fascitis plantar?

Debemos tener presente que un dolor en el talón y planta del pie puede ser muchas cosas, desde un simple dolor referido por una contractura en los gemelos o el sóleo, una afectación de la bursa plantar,una neuropatía, ect, a un signo clínico asociado de una espondilitis anquilosante en pacientes jóvenes con dolor en ambos talones que no cede con tratamientos convencionales o posibles tumoraciones y procesos neoplásicos.

Para solucionar las fascitis plantar, lo primero es conocer su verdadero origen. Una buena anamnesis (interrogatorio al paciente), exploración y si es posible la utilización de pruebas complementarias: ecografía, plataforma de presiones, etc, deben ser obligatorias en estos casos para descartar patologías asociadas más graves.

Fisioterapia fascitis plantar Hospital Cruz Roja Sevilla

La mayoría tienen un origen biomecánico, es decir, un mal apoyo mantenido a lo largo del tiempo y agravado por el uso de un calzado inadecuado (estrecho, de suela dura, etc). Otros, sin embargo, son mal diagnosticados como fascitis plantares cuando en realidad son un punto gatillo miofascial activo por una excesiva tensión de la muculatura posterior de la pierna (principalmente gemelos, sóleos y flexores largos de los dedos) motivada por un adelantamiento del centro de gravedad. Ello hace que colocar taloneras o calzado con un poco de tacón para acortar la musculatura y disminuir la tensión pueda dar resultado a corto plazo pero NO sea un tratamiento de elección a medio- largo plazo ya que agravaría el mecanismo lesional, adelantando aún más el centro de gravedad.

¿Cuál es el tratamiento habitual?

Dentro de una hipotética escalera terapéutica, el orden lógico sería:

1º escalón:

Realizar ejercicios de estiramientos, aplicación de frío y automasajes ya sea con nuestras propias manos o pisando objetos redondos (pelotas pequeñas) que ayuden a relajar la estrucutra.

Es un tratamiento que podemos hacer solos en casa en cuadros incipientes. No debe servir como tratamiento de elección en fascitis plantares de larga evolución o sintomatología aguda, en las que deberemos contar con la opinión de profesionales y especialistas en la materia.

 2º escalón: tratamiento a 3 niveles.

Fisioterapia para fascitis plantar prueba biomecánica
  1. Valoración biomecánica: conocer el origen de dicha lesión mediante sistemas de análisis de la marcha, la pisada y el calzado.

  2. Tratamiento de fisioterapia: masajes, estiramientos específicos, movilizaciones, vendajes, acupuntura, electroterapia, ondas de choque, etc.

  3. Elaboración y adaptación de plantillas personalizadas en base a la lesión y características del paciente.

3º escalón: tratamientos más invasivos como EPI, infiltraciones, etc.

4º escalón: Cirugía.

No suele ser una opción de elección hoy día dado su escaso resultado y sus complicaciones postquirúrgicas. Afortunadamente con los medios y conocimientos actuales no suele hacer falta pasar del 2º o 3º escalón, a pesar de que en determinadas circunstancias se opta por saltar algún peldaño y pasar directamente al 4º.

Desde la Unidad de Medicina del Deporte del Hospital Victoria Eugenia de Sevilla queremos lanzar un mensaje de prevención en la detección y tratamiento precoz de este tipo de lesiones, que no por comunes dejan de ser invalidantes cuando no se abordan desde mano expertas. No juegues con tu salud.

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