Por Ángeles Prada, Subdirectora de Promoción e Innovación Sanitaria del Hospital Victoria Eugenia y Coordinadora del programa El Hospital con el Deporte

¿Cuáles son las causas que pueden  facilitar la aparición de una lesión muscular en la práctica deportiva?

El frío  y  el aporte sanguíneo insuficiente

La tensión muscular tiende aumentar desde que el deportista se expone a un  ambiente frío provocando, además de otras respuestas, una incoordinación en el reflejo muscular autónomo  facilitando las lesiones musculares endógenas. Además el frío provoca alteraciones circulatorias con aparición de una mayor fatiga,  lo cual  implica un riesgo aún mayor de incoordinación y aumento de la  incidencia  de la lesión muscular.

Sobrecarga y fatiga muscular

Tanto de carácter local como secundaria a un agotamiento generalizado. En aquellos casos donde además  existe un agotamiento nervioso se  produce una disfunción en la contracción muscular que igualmente facilita la lesión muscular.

Entrenamiento insuficiente

Dado que ello aboca al músculo a un agotamiento precoz, presentando así una mayor dificultad a la recuperación  tras el esfuerzo.

Calentamiento insuficiente

Ello impedirá que el músculo pueda desarrollar todas sus posibilidades contráctiles y viscoelásticas.

Desequilibrio muscular

Entre los grupos musculares agonistas  y antagonistas muy evidente en el caso de los músculos isquiotibiales.

Mayor vulnerabilidad de los músculos biarticulares

Es decir, aquellos que intervienen en  el movimiento de más de una articulación,  como son los gemelos e isquiotibiales.

El trabajo excéntrico

Es un modo de entrenamiento muscular que permite ganancias de fuerza muscular rápidas y considerables, pero conviene estar atento si se utiliza este tipo de contracción de forma intensiva, como entrenamiento sistemático.

Infecciones latentecalambres

Que pueden asentar en las piezas dentarias, próstata, apéndice, amígdalas, gastroenteritis, etc. Ante cualquier proceso infeccioso el deportista deberá esperar a exponerse a un ejercicio de máxima intensidad hasta que haya remitido en cuadro clínico infeccioso  completamente y desaparecido la fiebre.

¿Qué medidas preventivas  deberá adoptar el deportista para evitar o minimizar la lesión muscular?

  • Deberá establecer un plan de musculación de los músculos agonistas del movimiento, pero con compensación del grupo de antagonistas, es decir, un correcto equilibrio en la fuerza de ambos grupos musculares implicados en un determinado  movimiento.
  • Introducción de forma sistemática de un programa de estiramiento de los grupos musculares tanto antes como después de la práctica deportiva. Es una la mejores herramientas para la prevención de la lesión deportiva.
  • Un buen calentamiento es imprescindible para que el músculo solicitado esté en las mejores condiciones mecánicas para responder a nuestras demandas con un buen nivel propioceptivo, mejorando la coordinación motora.
  • La alimentación adaptada a la actividad deportiva con suplementación mineral e hídrica adecuada durante la competición en especial en las de larga duración.
  • Control e higiene de las infecciones latentes.
  • Respetar los periodos de recuperación tras el esfuerzo, esencial para que los músculos alcancen su potencial energético y eliminen los deshechos metabólicos locales.
  • Correcta programación del entrenamiento.