Dr. Antonio Pajuelo

Coordinador de la Unidad del Dolor del Hospital Victoria Eugenia

En la actualidad, millones de personas experimentan diariamente dolor. El dolor crónico desencadena grandes consecuencias físicas, emocionales y sociales que limitan a quien lo padece en sus actividades básicas diarias. El principal objetivo de la Unidad del Dolor es el alivio de éste y del sufrimiento asociado.

Y hoy hablamos con su coordinador, el Dr. Pajuelo, con el que profundizamos en las técnicas que emplean y en su efectividad.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Dolor crónico?

El Dolor crónico es una condición de disconfort que afecta gravemente a la calidad de vida del paciente que lo sufre. Normalmente, es una patología somato-sensorial que se prolonga más allá de los tres meses de duración.

¿El factor psicológico influye también en el Dolor?

El factor psicológico es un determinante muy importante en el desarrollo de este cuadro. Por un lado, puede propiciar la cronificación o la magnificación de un cuadro de dolor, y por otro, indiscutiblemente, el sufrimiento que de forma prolongada proporciona este dolor crónico, que puede conducir a alteraciones del comportamiento que deben ser analizadas y reconducidas mientras se trata el problema básico.

Para su tratamiento, abogáis por la aplicación de determinadas técnicas intervencionistas. ¿Cuáles son?

En la mayoría de los casos, el tratamiento inicial, tras un tratamiento médico en estos términos, lo constituye el bloqueo, mediante fármacos o técnicas físicas como la radiofrecuencia, de las vías nerviosas que se encuentran cronificando la sintomatología del dolor. En un ámbito superior, cuando el dolor sigue permaneciendo tras el efecto, normalmente temporal (días o meses) de las técnicas de bloqueo nervioso, se abogan por técnicas de neuromodulaciódn de la señal nerviosa patológica mediante estimulación eléctrica medular o periférica (implantes de neuroestimuladores) o la neuromodulación medular mediante fármacos intraespinales (bombas de infusión).

¿Es un tratamiento curativo o paliativo?

De forma genérica el concepto de tratamiento del dolor crónico siempre es un concepto “paliativo” y solo en casos excepcionales se consigue una curación del proceso. Sin embargo, algunas de las técnicas antes descritas consiguen una efectividad significativa en el proceso de alivio.

¿Qué técnicas empleáis?

Siempre debemos empezar las terapias mediante técnicas menos intervencionistas, empezando por el tratamiento mediante fármacos (incluyendo terapias farmacológicas de aplicación dérmica) en donde se debe evaluar, pasado un tiempo determinado, la eficacia y la aparición o no de efectos secundarios. Solo cuando estos dos términos han aparecido, se debe plantear al paciente la aplicación de estas técnicas intervencionistas. Entre ellas, debo citar los bloqueos selectivos de puntos gatillos para los dolores miofasciales, bloqueos (mediante anestésicos locales o radiofrecuencia) de nervios periféricos guiados por ecografía, bloqueos de nervios centrales de la columna, sistema simpático o del área craneofacial, también con la aplicación de anestésicos locales o radiofrecuencia. Y por último, la aplicación de estimulación eléctrica sobre estructuras nerviosas centrales o periféricas para producir una “neuromodulación” de la señal nerviosa “patológica” de manera continua y no dañina.

¿Es un tratamiento de por vida?

El dolor crónico grave, es normalmente invalidante y persistente. Por ello, los tratamientos deben tener como objetivo el poder dar respuesta terapéutica con efectividad y con pocos efectos secundarios a largo plazo. Hoy por hoy, las técnicas farmacológicas que producen efectos secundarios significativos a medio o largo plazo o las que pierden eficacia con el tiempo, no son idóneas en el tratamiento de estos pacientes. Por esto, y cada vez más, se tiende a aplicar terapias intervencionistas que consigan, con el mayor margen de seguridad posible, proporcionar eficacia de tratamiento a medio y largo plazo de manera sostenida.

Especialista en dolor crónico en Sevilla Dr. Pajuelo

En líneas generales, ¿conocen los pacientes esta disciplina? ¿y los médicos?

En general, aunque esta área de conocimiento sigue estando no reconocida en muchos países de nuestro entorno, la realidad es que desde hace ya más de 50 años, un número reducido de médicos (en su mayoría anestesiólogos, aunque se están incorporando de otras especialidad como la rehabilitación o neurocirugía) realizan esta labor de manera eficiente para el tratamiento de los pacientes con sintomatología dolorosa grave. Sin embargo, la realidad muestra que sería necesario un mayor apoyo y reconocimiento tanto de las entidades públicas como de las entidades privadas de asistencia sanitaria, para que este tipo de pacientes puedan beneficiarse de nuestras terapias.

¿Qué secuencia seguís cuando os llega un paciente?

Normalmente un paciente con una patología dolorosa crónica ya ha sido valorado por otros especialistas y es probable que las terapias “básicas” que pudieran aliviar su patología (por ejemplo, una intervención quirúrgica sobre su columna) ya se haya realizado o bien se haya descartado. En este momento, el dolor pasa de ser síntoma a enfermedad en sí misma, y todas las terapias a partir de este momento irán encaminadas a disminuir o bloquear las informaciones dolorosas que afectan a la vida del paciente.

¿Qué patologías abordáis con mayor frecuencia?

La patología de la columna vertebral es la más común (hasta un 70%), seguida de las artropatías de las grandes articulaciones (rodilla, cadera y hombros) y los cuadros de neuropatías periféricas (herpes zoster y otras neuropatías, especialmente tras traumatismos quirúrgicos, incluyendo el síndrome de Sudeck).

¿Qué especialistas integráis la Unidad del Dolor?

Los anestesiólogos somos los especialistas que nos dedicamos en mayor medida a esta disciplina, especialmente en su área intervencionista. Afortunadamente, otras especialidades como la rehabilitación, neurocirugía, etc.., se van incorporando a realizar su actividad diaria, en exclusiva, es esta esfera de atención sanitaria. Sin embargo, es necesario aún recorrer un largo camino para el reconocimiento por parte de todos los actores implicados.

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