Ismael Saquete

Psicólogo del Hospital Victoria Eugenia

 P.C. es una niña de 8 años de edad, muy activa e inquieta. Acude a consulta tras las quejas recibidas desde el centro escolar en relación a su comportamiento. Su profesora la define como muy inteligente, no obstante solo realiza las tareas cuando le apetece. Se muestra distraída generalmente, entretiene a sus compañeros y tiene dificultades para permanecer sentada durante las clases. En  los recreos sus juegos consisten, principalmente, en correr y saltar sin ton ni son, no participando en juegos que requieran cierto nivel de atención.

 El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es el trastorno psiquiátrico más frecuente en la infancia. Se estima que lo padece el 5% de la población infantil-juvenil. Este trastorno es biológico, de origen neurológico, provocado por un desequilibrio existente entre dos neurotransmisores cerebrales: la noradrenalina y la dopamina, que afectan directamente a las áreas del cerebro responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado.

La triada del TDAH

Inatención

Se observa un determinado nivel de incapacidad o dificultad para mantener la atención y concentrarse. Errores por no prestar atención a los detalles, aparentar que no  escucha cuando se le habla, no seguir instrucciones o no finalizar tareas, extraviar  u olvidar objetos necesarios para la realización de las tareas, así como entretenerse con estímulos irrelevantes, son algunas conductas representativas de esta falta de atención.

Hiperactividad

Presenta un nivel superior de actividad dada su edad. Es importante no confundir esta dimensión del trastorno con una actividad psicomotriz intensa. El matiz consiste en que la actividad motora es inadecuada, por excesiva, en relación a la situación en la que se produce. Querer jugar al fútbol siempre no es un síntoma de hiperactividad, lo sería si mientras juega al fútbol corre de un lado a otro sin una finalidad clara.

Impulsividad

Dificultad para controlar sus conductas, emociones y pensamientos. Responder antes de haber terminado de oír la pregunta, no poder aguardar su turno o inmiscuirse en conversaciones ajenas, son representaciones de esta impulsividad.

Estas dimensiones no siempre se presentan de forma conjunta. En función de cual de ellas tenga un mayor peso, da lugar a un subtipo de TDAH diferente. Hiperactivo-impulsivo. Predominio de hiperactividad e impulsividad. Inatento. Donde destaca la falta de atención. Combinado. Prevalecen las tres dimensiones, hiperactividad, impulsividad e inatención.

En cuanto a la prevalencia, los estudios revelan un mayor porcentaje de niños con TDAH en relación a las niñas.

Tratamiento del TDAH, intervención

La propia naturaleza del trastorno obliga a un tratamiento multidisciplinar del mismo. Serían objeto de tratamiento, en primer lugar, el propio niño. En función de su edad y nivel de desarrollo se aplicarían técnicas de modificación de conducta y de carácter cognitivo (autocontrol, autoinstrucciones), así como de relajación. Intervención en el ámbito familiar (entrenamiento a padres). Intervención en la escuela. Tratamiento farmacológico, siempre bajo supervisión de un especialista.

  • Intervención en el propio niño.

  • Intervención familiar (entrenamiento a padres)

  • Intervención en la escuela

  • Tratamiento farmacológico supervisado por especialista

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