Almudena García Roldán
Especialista en oftalmología del Hospital Victoria Eugenia

Protección Ocular

Como durante cada época del año, nuestros ojos necesitan unos cuidados específicos en primavera y verano. En esta época del año pasamos mucho tiempo al aire libre y es muy recomendable proteger adecuadamente nuestros ojos con gafas de sol, sobre todo en la playa o haciendo deporte.

En los meses de verano, el sol está más cerca de la tierra y, por tanto, la radiación solar aumenta de forma considerable. Existe una relación directa entre la radiación solar (dividida en luz visible, ultravioleta e infrarroja) y distintos problemas visuales y oculares como, por ejemplo, cataratas, queratitis (daños en la superficie de la córnea) o conjuntivitis. La mayoría de las radiaciones solares son eficazmente filtradas por los ojos, pero la exposición crónica a las mismas o una alta y selectiva cantidad de ellas en un corto periodo de tiempo, como una jornada en la playa sin gafas de sol, puede dar lugar a graves problemas oculares, debemos tener protección ocular.

Las radiaciones solares pueden acumularse en las estructuras oculares y aparecer los síntomas algún tiempo después. Además de este factor acumulativo, debemos tener en cuenta el deterioro continuo de la capa de ozono, cuya función principal es la protección frente a las radiaciones ultravioletas lesivas para el ojo.

Además de los daños oculares en las partes más externas, también pueden producirse daños retinianos. La retina es altamente sensible a los daños provocados por una exposición continua a la luz.  En algunas enfermedades oculares como la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), la exposición solar puede producir una progresión más avanzada.

Las gafas de sol, utilizadas en todo momento, deben convertirse en elementos imprescindibles en la época estival, siempre homologadas, con cristales y filtros solares de calidad, y de colores ni muy oscuros ni demasiado claros (preferiblemente marrones, grises o verdes).

El tiempo de exposición al sol sin protección para que puedan llegar a producirse lesiones oculares en playas o piscinas es de tres a cuatro horas, sobre todo al mediodía. Por tanto, se debe evitar el sol de las horas centrales del día y la exposición excesiva y utilizar en lo posible, gorras con visera o sombreros que cubran adecuadamente y una buena protección ocular.

Debemos asegurarnos que las gafas de sol que utilicemos ofrezcan el 100% de protección ocular UVA y UVB con filtros protectores homologados y que la montura sea envolvente y ajustada, para que se reduzca la entrada de los rayos solares, además de disminuir la probabilidad de deslumbramiento.

Cuidado con las lesiones oculares de los más pequeños

No debemos olvidarnos de proteger los ojos de los más pequeños. Los niños son más susceptibles a sufrir lesiones en los ojos y es recomendable ponerles gafas de sol. Un niño es mucho más sensible a la luz solar ya que el cristalino no regula del todo la entrada de la radiación solar. Además, los jóvenes y los niños, permanecen durante más tiempo al aire libre sin ningún tipo de protección en sus ojos, lo que a la larga se traduce en la aparición de cataratas a una edad más temprana y otras enfermedades como el pterigión (crecimiento anómalo de la conjuntiva sobre la córnea) o daños en la retina.

Si lo desea, puede solicitar su cita médica con nuestros especialistas en oftalmología