Equipo de Fisioterapia del Hospital Victoria Eugenia

Jose Manuel Royo López, Isabel Romero Alba y Mamen Gámez Serrano

Ser costalero en Semana Santa requiere de un duro esfuerzo, como podemos imaginar. El trabajo de los costaleros consiste en cargar “a costal” los pasos durante su recorrido, recayendo todo su peso sobre su séptima vértebra cervical.

Antes de los años 80, solían ser estibadores del puerto o trabajadores acostumbrados a grandes esfuerzos físicos, pero en la actualidad esto ha cambiado, por lo que cualquier precaución es poca para prevenir factores de riesgo o posibles lesiones.

La devoción religiosa y la voluntad de participar activamente en la Semana Santa debe estar acompañada, en el caso de los costaleros, de un conjunto de medidas que eviten posibles lesiones. Su actividad requiere un trabajo físico importante que exige una adecuada condición física y una  musculatura bien tonificada, por lo que la preparación previa será de vital importancia.

Lesiones habituales de los costaleros. Cómo evitarlas y tratarlas

Resulta saludable que la edad mínima del costalero sea superior a 20 años, para no someter a gran intensidad a jóvenes que aún no hayan completado su crecimiento óseo evitando deformaciones vertebrales .

¿Cuáles son las lesiones habituales de los costaleros?

De menor a mayor gravedad podríamos decir las siguientes:

  • Sobrecargas musculares

  • Contracturas

  • Lesiones articulares

  • Inflamación en articulaciones

  • Agravamiento o producción de lesiones discales (hernias)

  • Atrapamiento de raíces nerviosas en el miembro superior.

Es fácil adoptar una mala postura con el cuello al apoyar la trabajadera cuando se está debajo del paso. Esto puede llegar a producir parestesias en el miembro superior, esto es, adormecimiento o falta de sensibilidad por un mal apoyo, siendo una de las lesiones habituales de los costaleros.

¿Cómo se tiene que preparar un costalero?

Es importante que el costalero tenga en cuenta unos consejos antes, durante y después del día de la procesión en el que se va a realizar un ejercicio físico duro e intenso.

Antes:

  • Mejorarla forma física: Es importante empezar, como mínimo, cuatro meses antes. Hay que llevar un programa específico de fortalecimiento muscular y cardiovascular con el fin de adquirir resistencia.

  • Reconocimiento médico previo: para descartar posibles patologías graves que pudieran estar escondidias y que puedan aflorar con un esfuerzo de esa magnitud

  • Acudir al Fisioterapeuta con regularidad: para el tratamiento de patologías diagnósticas o prevención de las mismas.

  • Entrenamientos previos para una perfecta coordinación entre los costaleros.

  • Estiramientos para evitar sobrecargas a la hora de la procesión.

  • Proteger zonas sensibles: fajas protectoras para la zona lumbar y evitar lesiones y hernias discales, guantes para evitar quemaduras y calzado adecuado.

  • Dieta rica en hidratos de carbono (pastas y verduras) y desayunar adecuadamente.

Durante:

  • Hidratación: Beber sorbos pequeños para evitar deshidrataciones.

  • Aprovechar las pausas para hacer estiramientos y revisar el costal.

Después:

  • Recuperación: Aplicar frío en las articulaciones, duchas de agua fría en las articulaciones de miembros inferiores. Baños parciales en agua fría que ayudan a relajar la musculatura y activar la circulación.

  • Rehidratación: bebidas isotónicas.

  • Comida adecuada en pocas cantidades se recomienda ir recuperando el ritmo normal de comidas.

Con estas medidas podremos evitar las lesiones habituales de los costaleros

 

Cómo puede ayudar un Fisioterapeuta al costalero

La figura del Fisioterapeuta deberá estar presente para el costalero, antes, durante y tras la estación de penitencia. Nuestra labor será prevenir o corregir aquellas lesiones, informando sobre qué posturas son más adecuadas a la hora de cargar con el paso, qué ejercicios de calentamiento o estiramientos deben realizar antes y después del esfuerzo físico, incluso vendajes funcionales o kinesio que faciliten el desarrollo de la actividad.

Y una vez terminada, el fisioterapeuta juega un papel muy importante, ya que facilita la recuperación de las lesiones producidas, mediante terapias manuales y/o electroterapia con efecto analgésico y antinflamatorio, aliviando esas lesiones habituales de los costaleros.

Si lo desea, puede solicitar su cita médica con nuestros especialistas en Fisioterapia