Ismael Saquete

Psicólogo Hospital Victoria Eugenia

En la mente de todos resuenan aún los ecos de acontecimientos que, por su impacto tanto material como emocional, ocuparon páginas y páginas en los medios de comunicación.  El atentado de las Torres Gemelas de Nueva York (11-S), el atentado de Madrid del 11 de marzo de 2.004, el accidente aéreo del YAK-42 donde fallecieron 62 militares españoles o el mismo terremoto de Lorca ocurrido en mayo de 2.011, hasta el más reciente sufrido por el vuelo de Lufthansa.

Naturaleza de las catástrofes

Como puede deducirse del párrafo anterior, la naturaleza de las catástrofes es muy variada. No obstante, se podrían englobar en dos grandes grupos:

  • Catástrofes naturales, relacionadas con los elementos y fenómenos de la naturaleza (terremotos, huracanes, riadas, etc.) y

  • Catástrofes provocadas, causadas por los propios seres humanos (atentados, accidentes aéreos y ferroviarios, incidentes nucleares, etc.).

Variabilidad de las personas involucradas

Otra diferencia a considerar es la variabilidad de las personas involucradas en ellas. En función de la naturaleza de éstas, se implementará una intervención psicológica individualizada. Hemos de distinguir entre si son afectados de forma directa (víctimas del incidente) o indirecta (familiares de las víctimas).  El nivel de incidencia del acontecimiento y rango de edad, entre otras. De igual, no podemos olvidar que los profesionales que atienden este tipo de sucesos también sufren un fuerte impacto psicológico que debe ser atendido favoreciendo su ventilación y afrontamiento.

Psicología ante las catástrofes, intervención

En líneas generales, la intervención psicológica para afectados y familiares en las catástrofes, comprenderá los siguientes aspectos:

– Tranquilizar a la persona.

Explicarle el significado y alcance de sus síntomas, insistiendo en la idea de que estos síntomas que experimenta, son transitorios y como consecuencia de la situación vivida.

– Hacerle ver que en estas situaciones, las reacciones experimentadas son absolutamente normales. Recomendarle no insistir en buscar explicaciones lógicas a lo ocurrido.

Fomentar la expresión de la tensión emocional originada por la catástrofe.

Favorecer la manifestación de la angustia experimentada, permitiendo que la persona hable y exprese sus emociones (crisis de llanto, descargas de agresividad verbal). Una escucha empática exenta de valoraciones, propicia la aireación y alivio de la angustia contenida, disminuyendo el riesgo de futuras patologías.

También es importante movilizar los  externos a la persona (apoyo social, laboral y familiar). El apoyo social prestado por compañeros, familiares u otros afectados, es un factor importante para reducir el impacto de un acontecimiento traumático. Las personas del entorno que han sido afectadas por la misma situación traumática, pueden ser de gran ayuda de cara a la resolución de la crisis.

 

Algunas estrategias en las catástrofes: evitar que se sienta solo, escucharle y tranquilizarle sobre sus miedos irracionales. Es necesario también facilitarle el descanso, ayudándoles en las tareas y responsabilidades diarias. Respetar su silencio e intimidad.

Estrategia de afrontamiento

También es muy importante activar los recursos internos de la persona (estrategias de afrontamiento): recuperar la dinámica anterior al suceso, retomando sus actividades cotidianas en el momento que sea posible, ponerse pequeñas metas, tomar pequeñas decisiones cotidianas, hacer participes a compañeros y superiores de lo sucedido, para que sean conscientes de lo ocurrido e intentar descansar lo suficiente, para evitar las secuelas de esas catástrofes.