Servicio de Pediatría. Hospital Victoria Eugenia.

Ha llegado el otoño y con él los primeros resfriados. En esta época, los padres debemos tener en cuenta algunos aspectos relacionados con los primeros catarros de nuestros hijos. ¿Cuándo es un catarro común y cuándo una brionquiolitis? ¿cómo podemos diferenciarlos? ¿qué debemos hacer si observamos algunos síntomas de brionquiolitis? ¿qué tratamiento debemos seguir?… son algunas dudas, frecuentes, que el Dr. Antonio González-Meneses López, pediatra del Hospital Victoria Eugenia,  nos resuelve en este artículo.

 

¿Qué es el catarro común y qué importancia tiene?

Es una infección banal del aparato respiratorio que puede afectar a personas de cualquier edad, pero especialmente a los niños entre uno y tres años de edad. Cuando afectan a niños muy pequeños o personas con la inmunidad comprometida, sí pueden acabar derivando en problemas de salud más importantes.

¿Qué agentes lo producen?

La mayoría son cuadros virales (rinovirus, adenovirus…) que infectan las vías respiratorias superiores dando congestión nasal y tos. En ocasiones pueden llegar a producir fiebre.

¿Por qué son más frecuentes en los niños de uno a tres años de edad?

Fundamentalmente porque su sistema inmunitario está aún inmaduro, habiendo perdido los anticuerpos cedidos temporalmente por la madre tras el embarazo y la lactancia y no estando aún presentes los producidos por su propio sistema inmune.

Además, el inicio de las guarderías hace que los niños estén en contacto con otros niños que pueden estar infectados, por lo que el contagio de estos gérmenes es especialmente intenso.

¿Cómo se trata?

Se trata fundamentalmente con tratamiento sintomático, es decir, aliviando los síntomas que provocan esta infección, aunque en la mayoría de los casos, al presentar unas manifestaciones clínicas muy leves, no es preciso tratamiento alguno. El uso de antitérmicos se reserva a los casos en que hay fiebre y, en niños mayores, pueden emplearse descongestivos o antitusivos.

¿Qué relación hay entre el catarro común y la bronquiolitis?

Algunos gérmenes que infectan las vías respiratorias superiores pueden, en niños muy pequeños, infectar también las vías respiratorias inferiores, dando lugar a un cuadro mucho más importante llamado bronquiolitis.

¿En qué consiste la bronquiolitis?

La bronquiolitis es una inflamación de los bronquios finos, llamados bronquíolos, de aquí viene el nombre, al añadirle la terminación “itis” que significa inflamación. Los bronquíolos son los que conducen el aire que respiramos desde los bronquios hasta los alvéolos, que es donde se produce el intercambio del oxígeno del aire por el anhídrido carbónico que lleva la sangre que vuelve del organismo. En estos alvéolos es, por lo tanto, donde se oxigena la sangre, para que pueda llegar el oxígeno a todo el cuerpo.

Normalmente esta inflamación se debe a un virus llamado Virus Respiratorio Sincitial, aunque a veces lo producen otros virus como el de la gripe.

¿Puede ser peligrosa la bronquiolitis en los niños pequeños?

Sí, a veces puede llegar a ser peligrosa por la edad del niño, cuando es un niño menor de dos años o un lactante, porque dificulta el paso del aire, al inflamarse los bronquíolos, que en esta edad son muy finos. Esto produce una dificultad respiratoria que, aunque los padres no entiendan bien lo que sucede, si aprecian que el niño se encuentra mal, que se le hunde el esternón y las costillas, es lo que los médicos llamamos tiraje y hay que acudir inmediatamente a ellos.

Existe un tratamiento preventivo, que se administra periódicamente, hasta los dos años de edad a los niños de riesgo, es decir a los prematuros y a los que han nacido con malformaciones cardiacas o de las vías respiratorias, que puede disminuir la incidencia de estos cuadros en los niños con mayor riesgo.

¿Qué tratamiento requiere la bronquiolitis?

La bronquiolitis necesita un tratamiento médico, habitualmente con aerosoles para facilitar la entrada de aire en el pulmón del niño, la fisioterapia respiratoria, y a veces, dependiendo de la edad del niño y de la gravedad del caso, tiene que ser hospitalizado.

¿Qué deben hacer los padres ante un niño con resfriado y fiebre?

En principio, deben bajar la fiebre con antitérmicos; si el niño se pone a jugar, no pierde el apetito y está contento, lo normal es que tenga un catarro de vías altas o resfriado común y que se ponga bien en pocas horas o pocos días. Si el niño no responde al tratamiento, está triste, no quiere comer o si tiene dificultad para respirar o se le oyen pitos (sibilancias), está indicado que consulten a su Pediatra, y si el estado empeora, deben acudir a un Servicio de Urgencias pediátricas. La mayoría de las veces esto último no es preciso y el sistema inmune del niño vence fácilmente a la infección.