Ismael Saquete

Psicólogo Hospital Victoria Eugenia

Intentar abarcar toda una batería de cambios y no lograr ninguno puede generar sensación de incapacidad, constituyéndose en un freno para futuros intentos

¿Qué pautas podemos seguir para conseguir nuestros objetivos?

El inicio del nuevo año viene acompañado, generalmente y entre otras circunstancias, de una serie de nuevos propósitos a cumplir durante el año recién iniciado. Estos pretenden subsanar aquellos hábitos valorados como inadecuados o poco recomendables por cada uno de nosotros. Dichos h
ábitos, tras estar presentes en nuestras vidas con mayor o menor presencia, parecen tocar a su fin justo cuando se inicia la singladura del nuevo año.

Mejorar nuestra salud (practicar ejercicio, comer sano, dejar de fumar), fomentar las relaciones sociales, avanzar en nuestra formación (idiomas, retomar o iniciar los estudios), cambios en cuanto a nuestro modo de vida y nuestra actitud de cara al trabajo, cuidar nuestra economía, son algunos de los propósitos más frecuentes que solemos hacernos durante este periodo del año. No obstante y pese a nuestra buena voluntad inicial, en la mayoría de ocasiones, estas expectativas de cambio se quedan en eso, en meras expectativas.

Para poder llevar a cabo con éxito estos proyectos, es necesario tener en cuenta una serie de pautas que nos orienten a la consecución de los mismos.

1.- Seleccione un objetivo concreto

Debemos decantarnos por aquel que tenga una mayor probabilidad de conseguirse, para posteriormente pasar a un segundo objetivo, si existiese. No pretenda acudir al gimnasio todos los días, empiece por ir, al menos, dos veces en semana. Es más fácil alcanzar en nuevo propósito si lo introducimos dentro de una rutina ya existente. Acuda al gimnasio los días que tenga que esperar a que sus hijos terminen las actividades extra escolares y mientras estos permanecen en ellas.

2.- Comparta sus objetivos

Si hace partícipe de los mismos a aquellas personas a las cuales realmente importamos, se convertirán en aliados de cara a la consecución de los mismos. Si informa en casa de su intención de acudir al gimnasio, quizás alguien decida acompañarlo haciéndole más amena la estancia en el mismo.

3.- Defina con claridad su objetivo

Es importante, cuando no fundamental, encontrar la motivación para el cambio. Buscar el por qué quiero cambiar. En este momento poder determinar en qué momento de la dinámica del cambio nos encontramos, nos resultará de utilidad para el siguiente paso.

Cómo afrontar nuevo año psicólogo Sevilla 

4.- Planificación

Establecer el equilibrio necesario entre la motivación inicial (quizás algo desproporcionada) y la realidad diaria. Fantasear con los resultados que se obtendrán, sin haber iniciado aún el proceso de cambio, es el inicio del posible abandono.

 5.- Paciencia y constancia y más paciencia y constancia

Es importante mantener los nuevos hábitos durante el tiempo suficiente para permitirles dar resultados observables, no cayendo en el desánimo de no obtenerlos a corto plazo. No alargue el comienzo, una vez realizado el proceso de toma de decisiones, comience en ese mismo instante. De nada sirve postergar el inicio del cambio al próximo lunes, al mes que viene o una vez que pasen las fiestas de su localidad.

En conclusión es preferible afrontar los cambios de uno en uno, concentrándonos en la consecución y estabilización del mismo para, posteriormente, pasar al siguiente, que plantearse los mismos como si fueran la lista de la compra. Conseguir un solo propósito refuerza la disposición para afrontar el siguiente. Intentar abarcar toda una batería de cambios y no lograr ninguno puede generar sensación de incapacidad, constituyéndose en un freno para futuros intentos.

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