Ismael Saquete

Especialista en Psicología del Hospital Victoria Eugenia

Un 28,3% de niños entre 3 y 12 años sufre exceso de peso 

El 80% de los niños obesos o con sobrepeso lo serán de mayores

La obesidad infantil se considera un proceso metabólico en el que se produce una acumulación de grasa excesiva en relación al promedio normal que corresponde a cada niño, según su edad, sexo y talla. Para determinar si el niño es obeso se debe tener en cuenta su índice de masa corporal IMC = Peso en KG / (altura en metros)².

Se considera que un niño es obeso cuando su Indice de Masa Corporal (IMC) está por encima del percentil 97 para su edad y sexo.

Una de las causas de la obesidad infantil es lo que se ha convenido en llamar el ambiente obesogénico. Este estaría caracterizado por la presencia de abundancia y comodidades, donde se tiene un mayor acceso a alimentos con un alto contenido energético junto a un estilo de vida sedentario.

La obesidad infantil junto con los malo hábitos alimenticios y el sendentarismo está generando más casos de hipertensión en niños y adolescentes.

Recomendaciones para evitar la obesidad infantil

1 Evitar comer mientras se ve la televisión

La evidencia científica pone de relieve que comer ante el televisor implica ingerir alimentos menos saludables al mismo tiempo que incrementa la cantidad ingerida lo que concluiría con obesidad infantil. De igual forma, crea un condicionamiento (asociación) entre comida y televisión, donde ambas conductas tienden a aparecer al mismo tiempo, independientemente de la necesidad de comer.

2 Mantener un horario de comidas regular

Mantener un horario estable para cada una de las comidas principales del día, es una forma útil de habituar a nuestro organismo a demandar alimentos alrededor de esas horas en concreto y evitar la obesidad infantil. Al mismo tiempo dificulta la conducta de picar entre horas. Las conductas de picoteo solo satisfacen nuestro apetito de forma momentánea,  favoreciendo que se repitan al poco tiempo ya que más que saciarnos, aumentan la sensación de hambre.

3 Evitar saltarse alguna comida

No mantener una ingesta distribuida regularmente a lo largo del día (tres comidas principales y 2 tentempiés, a media mañana y media tarde), nos predispone a ingestas compensatorias caracterizadas por cierto descontrol en los alimentos así como a un aumento significativo del número de calorías  consumidas.

 4 Alimentación adecuada

La base de una alimentación saludable y evitar la obesidad infantil consiste en una dieta variada constituida por la presencia de los diferentes grupos de alimentos. Cada grupo de nutrientes debe aportar  un tercio de las calorías totales, distribuidas en los siguientes grupos:

Grupo 1: frutas y verduras.

Grupo 2: legumbres, arroz, cereales, pasta o pan.

Grupo 3: carnes, pescado, lácteos y aceite de oliva.

5 No comer solo

Es una forma útil de favorecer que exclusivamente comamos aquello que nos gusta. Comer en compañía ofrece a los niños un modelo a seguir (los padres) al tiempo que promueve probar alimentos, los cuales no serían de primera elección. Diferentes estudios ponen de manifiesto como las dietas de los “comedores solitarios” se caracterizan por un exceso de azúcares y grasas trans, en detrimento de vitaminas, minerales y fibra.

 6 Dormir un número de horas suficiente

Según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), los niños que duermen cinco o menos horas, duplican el riesgo de ser adultos obesos.

Se ha demostrado la relación entre un inadecuado número de horas de sueño y el aumento de la probabilidad de padecer obesidad. La falta de sueño reparador incide directamente en el funcionamiento de hormonas implicadas en la ingesta. Este déficit afecta la producción de ghrelina, (responsable de la sensación de saciedad) y de leptina (implicada en la inhibición del apetito).

7 Practicar una actividad física y evitar la vida sedentaria

La práctica de una actividad física moderada, adecuada a la edad y de carácter no competitivo, atenúa el apetito siendo un método adecuado para controlarlo, evitando la obesidad infantil.

8 Cuidado con combatir la ansiedad o el aburrimiento con la comida (Comedor emocional)

El uso de la comida como método para combatir los estados de ánimo anteriormente citados, puede transformarse en un hábito que, con el paso del tiempo, fomente la ganancia de peso, además de dificultar el autocontrol personal. Realizar actividades incompatibles con la de comer (salir de casa, realizar juegos, practicar ejercicio, etc.) son medidas aconsejables para evitar esta conducta.

Propuestas desde la psicología para fomentar  hábitos de alimentación adecuados:

 1 Establecer unas normas

Tanto padres como hijos tienen una perspectiva del tiempo diferente. Generalmente los niños tienden a una satisfacción inmgirl with meterediata de sus demandas. Ser capaz de aceptar el conflicto planteado por este diferente punto de vista, es la base para realizar de forma adecuada los actos educacionales cotidianos. El establecer una seria de normas de carácter estable, permite al niño anticiparse a las situaciones así como a sus posibles consecuencias.

También hay que mencionar la actitud de los padres a la hora de promover dichas normas. Mantenerse en calma y mostrar firmeza con el cumplimiento de las mismas, son aspectos fundamentales para lograr el éxito en el objetivo propuesto.

2 El papel del modelo

Durante las etapas tempranas del desarrollo, los padres son el modelo de referencia más relevante por el cual se guían los niños. Comportamientos y actitudes ordinarios en los progenitores, son asumidos por los hijos como la forma habitual de realizar las cosas.  Los hábitos de los padres en relación a la alimentación (así como en otras muchas facetas) son aprendidas por los hijos gracias al mecanismo de la imitación del modelo.

3 Refuerzo Vs castigo

El empleo de ambos procedimientos de condicionamiento tiene fines diferentes. Emplearemos el refuerzo cuando nuestro objetivo consista en instaurar o mantener una conducta que consideremos adecuada. Por el contrario el castigo (entendido como método, no como acción de violencia), sin ser el procedimiento de primera elección, se aplicará en aquellos casos en los cuales pretendamos extinguir una conducta que conlleve un comportamiento claramente inadecuado.

4 Las excepciones

Tal y como se indicó anteriormente, la regularidad es una faceta fundamental para un desarrollo educacional adecuado. A pesar de esto, en ocasiones es necesario permitir ciertos incumplimientos de las pautas habituales. Manejar de forma adecuada dichas excepciones es un aspecto fundamental dentro del aprendizaje de los hábitos saludables de alimentación.

En todos estos casos, no obstante, es siempre conveniente acudir a un psicólogo y evitar la obesidad infantil.

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