Ismael Saquete

Especialista en psicología del Hospital Victoria Eugenia

Según la información aportada por el Imserso a 31 de Octubre de 2.013, más de 1.600.000 personas solicitaron una prestación al sistema para la autonomía y atención a la dependencia. De éstas, un porcentaje menor al 50%, fueron beneficiarias de dicha prestación. Estos datos nos reflejan como el cuidado de las personas dependientes, en un porcentaje importante de casos, recae directa y únicamente en los familiares de quienes se encuentran en situación de dependencia.

La situación mantenida de cuidado de una persona dependiente, genera en el cuidador una serie de particularidades. Este conjunto de circunstancias se pueden englobar en la denominada sobrecarga del cuidador. Para paliar la tensión generada por tal situación de dependencia, proponemos atender a dos aspectos básicos dentro de esta área. Por un lado, los derechos del cuidador. Por otro, los elementos fundamentales a tener en cuenta para consolidar una adecuada salud psíquica del cuidador.

Derechos de cuidador

  • Cuidar de uno mismo. Disponer de un tiempo para uno mismo el cual se pueda emplear en actividades gratificantes, sin experimentar sentimientos de culpa y libre de autocrítica.

  • Mantener actividades personales en las cuales no se incluya a la persona dependiente, de la misma forma que las haría si no tuviese la responsabilidad de ser cuidador.

  • Permitirse el experimentar sentimientos de tristeza, rabia o enfado por la situación de mi ser querido así como poder expresar los sentimientos, tanto positivos como negativos.

  • Resolver por uno mismo lo que sea capaz y no dudar en pedir ayuda para afrontar aquello que desconozco o que supera los límites de mi capacidad y resistencia.

  • Ser tratado con respeto por aquellos a quienes pido consejo y ayuda.

  • Cometer errores y ser disculpado por ello. Darnos la oportunidad de aprender de nuestros errores, ya que nadie nace sabiendo.

  • Decir «no» ante demandas excesivas, inapropiadas o poco realistas. No ceder a los intentos de manipulación por parte de la persona cuidada, que puedan hacerme sentir culpable o que alteren mi estado de ánimo.

  • Seguir desarrollando su propia vida y disfrutar de ella.

  • Sentirse orgulloso por el trabajo realizado y recompensarse por el esfuerzo que, en muchas ocasiones, se tiene que realizar para atender las necesidades de la persona a la que se cuida.

  • Ser uno mismo.

 

Aspectos psicoeducacionales relevantes

Varios son los aspectos que pueden ayudarnos a prevenir la denominada sobrecarga del cuidador.

Como en cualquier intervención psicológica, realizar una adecuada evaluación inicial del estado de ánimo, donde se pongan de manifiesto las principales fuentes de estrés, es fundamental para un desarrollo adecuado del programa.

La capacidad de reconocer los propios sentimientos, identificando sus causas. Evaluar la posible presencia de sentimientos de culpa. Ser capaz de establecer la relación existente entre Situación-Pensamiento-Sentimiento-Conducta constituyen el cuerpo principal de la parte cognitiva.

Prestar especial atención a la autoestima del cuidador. Propiciar el aumento de las actividades de carácter gratificante y de ocio, incidiendo en la influencia de estas en la mejoría del estado de ánimo, formarían el área más intrapersonal de la terapia.

Técnicas de resolución de problemas y de comunicación (comunicación asertiva).

Este conjunto de procedimientos están orientados a mejorar aquellos aspectos que consideramos fundamentales,  dentro de la variada idiosincrasia que los cuidados de una persona dependiente presentan.

EN TODOS ESTOS CASOS, ES MUY RECOMENDABLE LA AYUDA PROFESIONAL DE UN PSICÓLOGO

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